Miguelito me había cautivado.
Era como una aparición novelesca en el cuadro romántico de mi peregri-nación; de la azarosa cruzada que yo había emprendido devorado por una fiebre generosa de acción, con una idea determinada, y digo determinada, porque siendo la capacidad del hombre limitada para hacer algo útil, grande o bueno, tenemos necesariamente que circunscribir nuestra esfera de acción.
Viendo el tinte de tristeza que vagaba por su simpática fisonomía, lo dejé un rato replegado sobre sí mismo, y cuando la nube sombría de sus recuerdos se disipó, le dije...
Así relata Lucio V. Mansilla uno de los tantos encuentros que le deparará su viaje a las tolderías de los indios ranqueles, allá por el 1870. Esta obra, a la vez reflejo de los acontecimientos de la época y muestra de imaginación aven-turera, sintetiza una generación de escritores que mezcló con maestría las disquisiciones, fruto de su amplia cultura, con las observaciones sobre la sociedad y la política que los ti
$25.000,00
Miguelito me había cautivado.
Era como una aparición novelesca en el cuadro romántico de mi peregri-nación; de la azarosa cruzada que yo había emprendido devorado por una fiebre generosa de acción, con una idea determinada, y digo determinada, porque siendo la capacidad del hombre limitada para hacer algo útil, grande o bueno, tenemos necesariamente que circunscribir nuestra esfera de acción.
Viendo el tinte de tristeza que vagaba por su simpática fisonomía, lo dejé un rato replegado sobre sí mismo, y cuando la nube sombría de sus recuerdos se disipó, le dije...
Así relata Lucio V. Mansilla uno de los tantos encuentros que le deparará su viaje a las tolderías de los indios ranqueles, allá por el 1870. Esta obra, a la vez reflejo de los acontecimientos de la época y muestra de imaginación aven-turera, sintetiza una generación de escritores que mezcló con maestría las disquisiciones, fruto de su amplia cultura, con las observaciones sobre la sociedad y la política que los ti